Una mujer prostituta
En el libro de Josué, capítulo 2 verso 1, encontramos un relato, en el cual Josué envió secretamente a dos espías, para que reconocieran la tierra, especialmente Jericó. Dichos espías fueron y entraron en la casa de una ramera que se llamaba Rahab, y allí se hospedaron. Este capítulo no se centra en la labor de los dos espías, sino en la fe de una mujer prostituta, la cual agradó a Dios. La fe de Rahab fue contada como justicia.
En el trasfondo de esta historia, el pueblo de Israel había vivido 400 años esclavo en Egipto. Todos ellos, salieron de Egipto y estuvieron 40 años en el desierto. Después se enviaron espías para inspeccionar la tierra que Dios les prometió cuando los sacó de Egipto, los cuales llegan a una ciudad llamada Jericó. Llegando a Jericó los dos espías entraron a la casa de una ramera, llamada Rahab, y allí se hospedaron. Imagínate: ¿Qué hubiera pasado si las esposas de los dos espías se daban cuenta, que precisamente llegaron a la casa de una ramera?, seguramente hubieran preguntado: ¿No había otra casa donde se podían quedar?, ¿un sitio donde los turistas pueden llegar y dormir?
La verdadera razón era por algo mayor que la mente natural puede pensar. La razón, fue que en esa ciudad llamada Jericó, había una mujer de gran fe. No solamente tenía fe, sino la tecnología para preservar la vida de los espías, y salvar la de los creyentes de Dios en el pueblo de Israel. También se convirtió en un canal para traer justicia a todas las naciones de la tierra. Tu fe, está ligada el día de hoy a la de esa mujer. Se convirtió en la mujer que daría a luz, a uno de los precursores de Jesús el salvador del mundo. Una de las cosas que debemos de ver, es que en el pasado de la mujer había una historia, pero esto no detuvo su destino.
La mujer en ese tiempo no tenía autoridad en la sociedad, no era como hoy, donde hay una igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, en ese tiempo no existía eso. Las mujeres no eran escuchadas, no tenían la misma posición y los mismos derechos.
Una mujer atada a un destino
Los hombres que acudían con Rahab, no lo hacían por un consejo. Rahab no era psicóloga, ni consultora financiera ni una estratega militar, para que los espías fueran allá. Ella solo prestaba un tipo de servicio, por muchos años se dedicó a ser una ramera. Una ramera era una mujer muy conocida por varios hombres de la ciudad, algunos por su reputación y otros porque lo comprobaban.
En el momento que esta mujer era niña, y tenía aproximadamente 10 años de edad, fue cuando la nación de Israel salió en libertad, lo que sucedió en Egipto se conoció en todas partes. Esta niña, con esa tierna edad, escuchó que ese pueblo que estaba esclavo, había salido por la mano de Dios, escuchó que el mar se había abierto y los dejó pasar en seco, y que este mar, a su vez, ahogó a las personas que se encontraban persiguiéndolos. Esta niña no solo escuchó, sino que creyó en el Dios de la historia. Casi todas las personas han oído la historia de Jesús, pero no es saber la historia de Él lo que produce algo, sino creerle. Cuando una persona deposita su vida en Jesús, es transformada y hecha diferente, hecha nueva.
Las mujeres de esa época, no eran prostitutas por elección, sino que eran impulsadas por los mismos padres a realizar esta tarea. En esa época y cultura, donde no tenían conocimiento de Dios, había otros valores, y la prostitución se veía como un trabajo regular. No tenían la cultura de Israel y del Dios verdadero, sino una mente reprobada sin valores, y conocimientos del bien y mal. Sus dioses eran un pedazo de madera o de metal. No había una relevancia y comunión con un Dios de verdad.
Seguramente Rahab, fue obligada a ser prostituta desde muy joven. Esta mujer estaba marcada por las personas de su alrededor para vivir una vida sin amor. Con mucho sexo, pero sin amor. Tenía un destino marcado por esas personas, el cual era vivir rechazada y sola. Hay muchas personas que viven atadas a lo que los demás establecen. Escuchan todo el tiempo que son pecadores, malas personas, pobres, con mal carácter, débiles e ignorantes, y muchas más cosas que marcan su destino. ¿Cuántas personas de niños fueron marcados por la violencia, abuso sexual, abandono de parte de los padres, ser huérfanos, tener una enfermedad de nacimiento, escasez extrema a su alrededor, falta de estudios, ser la burla de muchas personas y pensar que esa situación no puede cambiar?
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